Sunday, October 12, 2014

No es lo mismo votar en elecciones democráticas que comprar pan



Acá respondo la pregunta de Loreto Galindo, manifestada en su carta al ElMostrador, que dice:

¿Por qué podría ser más seguro realizar una transacción electrónica que expresar una preferencia en una elección a través computadores o centrales informáticas de votación?

La pregunta se hace en el contexto de las reformas necesarias para lograr que los chilenos puedan sufragar mientras se encuentran en el extranjero.

Partamos por el hecho de que la pregunta está cargada con una premisa que es cuestionable, ella asume que las transacciones comerciales electrónicas son seguras, libres de error e invulnerables a fraude, cuando en realidad no lo son. No hay que confundir, por un lado el hecho de que las transacciones electrónicas sean muy prácticas o que los bancos hagan lo posible por infundir una imagen de confianza y seguridad a sus clientes, con la realidad de que el fraude electrónico es un problema cotidiano con un costo que las empresas de seguridad estiman alrededor de 400000 Millones de Dolares al año (mcafee Center for Strategic and International StudiesJune 2014). El comercio electrónico es más barato de implementar y mantener, lo que compensa las perdidas por fraude, pero eso no implica que sea seguro.

Un aspecto fundamental que distingue el comercio electrónico del voto electrónico, es el carácter público del último Las consecuencias de un resultado electoral, no se limitan a la propiedad de un bien de consumo y un monto de dinero, sino que las votaciones tienen impacto global y merecen estándares de transparencia y seguridad más estrictos que los necesarios para comprar pan.

Otra característica fundamental de una transacción electrónica es que es de “suma cero”, o sea, lo que se saca de un lado es lo mismo que se pone en el otro. Esto hace viable mantener un registro histórico con una contaduría coherente. El sufragio electrónico es distinto! Decidir emitir un voto y las opciones preferidas no son susceptibles de contaduría ni de encuadre de caja. Entonces, a igual nivel de riesgo, la transacción comercial es fácil de rectificar, mientras que el voto es IMPOSIBLE de verificar y menos rectificar.

Más aun, un derecho adquirido de la ciudadanía es la capacidad de cualquier persona de asistir personalmente al conteo y recuento de votos, en otras palabras, la ley permite un auditoria popular. Este acto es imposible de realizar si el registro de votos esta contenido digitalmente. Registros digitales restringen la auditoria a peritos informáticos e imposibilita la participación ciudadana directa en este proceso.

Otra diferencia es la disponibilidad de opciones, las transacciones comerciales son delegables a un tercero, no así el voto. Así es que si una persona se siente intimidada por la tecnología, aun tiene las opciones de delegar una transacción, o hacerla en papel. La implementación de un voto electrónico por otro lado segregaría a las personas que se sienten más ajenas a la tecnología.

En conclusión, el hecho de que muchas transacciones comerciales se hagan hoy de manera cotidiana electrónicamente, no es un antecedente relevante para justificar la implementación del voto electrónico. Seria interesante que la gente de Haz tu voto volar entendiese que no es lo mismo comprar pan que elegir presidenta, y lo que funciona para uno no es necesariamente la mejor opción para lo otro.

Sunday, February 02, 2014

Voto electrónico solapado


Cuando la prensa discute sobre la iniciativa de voto simbólico para los chilenos en el extranjero, se resaltan sus virtudes integradoras, progresivas y democráticas. Sin ánimo de ofender o disminuir el esfuerzo y logros de los involucrados, el compromiso con la verdad obliga a discutir también su lado negativo, ausente del debate público: este bien podría ser solo un despliegue mediático para validar un mecanismo que es inseguro y es susceptible de fraude a gran escala. Veamos.

El 29 de enero la directora de “Voto Ciudadano” Rossana Dresdner publica en El Mostrador su carta “Chilenos en el exterior: ¿voto o integración?” donde declara el éxito rotundo en todos los objetivos de la iniciativa de votación presidencial simbólica “Todos somos chilenos” destinada a los chilenos en el extranjero. Dresdner reflexiona que el proceso no se remitió sólo al voto sino también hubo debate, propuestas y análisis en un proceso de participación democrática extraordinario, que sugiere nueva forma de hacer política más participativa. La implementación de las herramientas de sufragio electrónico, estarían ya aparentemente maduras, zanjadas y permitirían ahora trabajar en la participación e integración.

Definitivamente el primer objetivo de poner el tema del voto en el extranjero en la agenda ha sido exitoso, con un despliegue comunicacional extenso aunque lamentablemente carente de visión crítica. Sin poner en duda ni disminuir el esfuerzo y las buenas intenciones de la mayoría de los voluntarios y organizadores de esta iniciativa, considero necesario hacer pública una visión menos optimista del proceso. Identificar un problema es un paso necesario para su solución, y me parece evidente que hay por lo menos dos aspectos que requieren atención y debate.

Falibilidad

Con respecto al segundo objetivo del proyecto, “demostrar que era factible implementar un sistema de votación seguro, confiable y efectivo”, Dresdner sostiene que este “funcionó de manera impecable, garantizando el anonimato y el voto único y desde el exterior”. Lamentablemente una vez que entendemos como funcionó el sistema se puede ver que la realidad fue muy distinta. ¡Lo único que era necesario para votar a nombre de otra persona era hacer dos búsquedas en Google!

Los requisitos para poder votar en la plataforma web era que el servidor web reconociera la conexión como proveniente del extranjero, tener un número RUN y alguno de los códigos que aparecen en las cedulas de identidad o pasaportes de los ciudadanos Chilenos. El primer requisito, que el servidor crea que se está votando desde el extranjero, es vulnerable de manera trivial usando cualquiera de los servicios de proxy, VPN, o de navegación anónima disponible en internet (http://goo.gl/HdEVZo). De esta forma la plataforma no sabe cuál es la ubicación real del usuario. El segundo requisito, la combinación de numero RUN y el código “secreto” presente al la cedula o pasaporte, no es realmente información privada.

Es decir, cientos de instituciones civiles y del estado exigen fotocopia por ambos lados de la cedula de identidad como parte de su burocracia interna. Esto implica que cualquiera que tenga acceso a estas fotocopias tiene toda la información necesaria para emitir un voto en el sistema electronico. Por ejemplo, el Servicio de Evaluación Ambiental del gobierno de Chile, publica en su página web todos los estudios de evaluación ambiental incluido las fotocopias de las cedulas de identidad del representante legal de la institución acreditada. http://goo.gl/g9Tq92 . Por ende, la información contenida en la Cedula de Identidad difícilmente puede considerarse secreta.

Combinando estos dos simples hechos, que cualquier usuario puede buscar en Google un servicio VPN y fingir que esta votando desde fuera y para luego buscar hacer una segunda búsqueda para obtener los datos de una cedula de indentidad ajena. En consecuencia, el sistema no es seguro, ni confiable, aunque muy efectivo para quien desee hacer un fraude. Este error de diseño es el más obvio, pero no necesariamente el único. ¿Cuántos otros errores más obscuros o complejos permitían vulnerar el sistema de votación? ¿Cómo podríamos hacer una auditoria ciudadana de la votación?

Una característica fundamental del posible mal uso del sistema actual de votación con papeleta es que el alcance es limitado por el número de personas reclutadas para cometer el fraude. Por el contrario en un sistema de votación electrónico centralizado, un solo hacker o funcionario corrupto tiene la capacidad de alterar los resultados por completo. Este es solo uno de una larga lista de objeciones vinculadas con el voto electrónico, lo que me lleva a mi segunda crítica.

Gato electrónico por liebre
La votación presidencial simbólica “Todos somos chilenos” se usó para introducir solapadamente la agenda el voto electrónico, sin el necesario debate y análisis. SONDA – una de la empresas que se podría adjudicar las implementación del voto electrónico - ya se saborea las ganancias y declara que el mentado voto simbólico “es una simulación bastante cercana a la realidad a pesar de no tener garantizada la seguridad de la confidencialidad” http://goo.gl/EVGMTo. Hay muchos otros aspectos que hacen indeseable el voto electrónico. Además de las cientos de maneras en que el sistema puede fallar y ser susceptible de fraude - extensamente documentadas en la literatura académica y anecdotarios - un problema no menor es que el sistema es intrínsecamente discriminatorio para las personas que se sienten intimidadas por la tecnología. El simple proceso de recontar los votos a viva voz, a pesar de que es arcaico, permite una auditoria ciudadana de implementación simple que se vuelve imposible con el voto electrónico. En general, todo el proceso que en el sistema actual es transparente a la vista y entendimiento de quien le interese ver, en el sistema electrónico seria interno, un sistema cerrado, complejo, delegado al entendimiento y confianza de unas pocas personas. ¿Queremos confiar nuestro sistema democrático a la competencia de una empresa y un par de computines? ¿Queremos que las elecciones populares sean otro derecho ciudadano más privatizado en beneficio del lucro de unos pocos? Si es que existió el mencionado debate, propuestas, análisis y participación, no se notó. Los innumerables cuestionamientos al sistema del voto electrónico no han sido debidamente debatidos, se entregan como si fuese un tema zanjado. Presentado como un proceso integrador, para garantizar los derechos constitucionales de los Chilenos, en realidad es una propaganda para la validación publica de un sistema cuestionable. Me queda la impresión nos pasaron gato por liebre.

Garantizar el derecho a voto a todos los chilenos, incluidos quienes se encuentren en el extranjero temporal o permanentemente, es una deuda pendiente que se ha instalado en la discusión pública en parte gracias al aporte de la organización “Voto Ciudadano”, y debemos estar agradecidos por ello. Sin embargo tenemos que considerar que ni las herramientas electorales ofrecidas por la mentada iniciativa están maduras, ni son confiables ni anónimas, ni el supuesto debate ha tocado los puntos relevantes. Definitivamente no es aun el momento de cantar victoria con el tema del voto simbólico electrónico.

Sunday, November 17, 2013

Elecciones de juguete, otra humillación.

Hoy me hubiese gustado ir a votar, aunque implicase ser vocal de mesa o hacer una cola larga, a pesar del frío o calor, a pesar de tener otras cosas que hacer. Pero hoy yo no voto, y no porque no quiera, sino por que no puedo. Soy Chileno pero hoy estoy en el extranjero y me avergüenza admitir que mi país no garantiza mi derecho a votar. ¿Estas seguro de que no puedes votar? me preguntan el resto de los ciudadanos del mundo, incrédulos y juzgando implícitamente que es mas probable de que yo este mal-informado a que un país cometa tamaña barbaridad.

Algunos sugieren que participe en la elección simbólica con voto electrónico del que hablan los medios de comunicación que no saben de que hablar. Tamaña sugerencia la considero insolente, humillante y deprimente. Yo no estoy dispuesto a prestar el voto, mi derecho a voto, para el circo publicitario que organiza una de las empresas que esta metiendo sus cuñas para venderle sus "servicios" a nuestro país. Yo no quiero que el proceso democrático, que costo sangre sudor y lagrimas recuperar, se mercantilice como tantos otros derechos en Chile. Dejando de lado por el momento los indiscutidos problemas técnicos y los problemas fundamentales del voto electrónico, lo central es que yo no quiero participar en una pantomima de voto.

¿Que diríamos si lo mismo se hiciera con otros derechos?  ¿Que diríamos si Microsoft te prestara por 5 minutos un computador portátil para hacer como si estuvieses en clases recibiendo una educación de calidad, pero en realidad no fuese mas que una propaganda?  ¿que diríamos de Bayer repartiese pastillas de menta, para que juguemos como idiotas, imaginando que son remedios, soñando como seria si en Chile la salud fuese gratuita y de calidad?

¿A que mas quieren que juguemos? Probablemente quieren que juguemos con una seguridad simbólica, con una justicia simbólica, una igualdad simbólica. Ya me duele profundamente como en la realidad el estado chileno decide no garantizar los derechos de sus ciudadanos y permita que estos se transformen en negocios para unos pocos y un insulto para el resto, para la mayoría. ¿Quieren que ademas de tolerar el desmantelamiento del estado disfrute jugando a ser cómplice del próximo gran deterioro? Yo no voy a prestar el voto para que juguemos a perder otro poco mas del ultimo resto de dignidad que le queda a mi país. Un voto simbólico, como cualquier derecho, si es solo simbólico, es una burla de mal gusto. Yo no voto simbólicamente, o voto de verdad y sin condiciones o nada.

Thursday, September 12, 2013

Pobreza del debate y los argumentos a medias, con publicidad.

Indudablemente los 40 años desde el último golpe de estado en Chile fueron una ocasión que llamó a reflexionar sobre el pasado, que es el único cimiento sobre el que podemos construir nuestro país. Reconstruir ambos, el ideal imaginario de nuestro país por un lado y también reconstruir el país en la práctica, considerando las limitaciones impuestas por las condiciones actuales sobre las cuales tenemos que empezar a trabajar. En un ejercicio imprescindible, muchas personas hicieron, una vez más su propia revisión histórica y pasional sobre nuestro 11 de Septiembre, el de 1973. Igualmente necesario a mi juicio, es entender las herramientas que usaremos para entender, debatir y construir nuestros próximos 40 años de civilidad.

La legitimidad de nuestros instituciones públicas esta en cuestionamiento. El hecho es que los grandes jugadores como la Concertación y la Alianza, así como el congreso y el gobierno tienen niveles de confianza y aprobación paupérrimos, todos por debajo del 33%. El debate público actual es de una pobreza intelectual desmoralizante.

El futuro de Chile, si es que no hacemos nada al respecto, viene hecho a la medida de unos pocos y en perjuicio de la mayoría. Sea para darle mantenimiento al status quo, reinventarlo desde cero o hacer algo entremedio, si es que vamos a hacerlo de manera coherente es necesario entender lo que tenemos y ponernos de acuerdo en nuestras opciones y acciones para el futuro. Sin olvidarnos de nuestras diferencias, urge encontrar un lugar común a todos los actores, un grupo de herramientas para entender y avanzar. Un aspecto que no se puede dejar de lado es nuestra racionalidad y nuestra capacidad para discutir abiertamente.

De alguna manera perdimos la capacidad de imaginar, discutir y de mostrar el desacuerdo de manera constructiva. Para llevar a cabo de manera digna la conversación necesaria para construir el proximo capitulo de Chile, tenemos que re-descubrir las características básicas del debate y entendamos la diferencia entre un berrinche, una propaganda y un argumento. Crucialmente, entendamos la diferencia entre un buen argumento y un argumento a medias.

Argumentar exitosamente es difícil y requiere hacer un esfuerzo. No es un esfuerzo de las entrañas, cómo podría creer al leer algunas columnas de opinión, pero del intelecto. Una de las tareas más difícil es separar nuestra idea de realidad en dos partes que juegan distintos roles en el debate Por un lado la porción de nuestra visión que estimamos susceptible de ser compartida por nuestro interlocutor, y por el otro lado, nuestras perspectivas y gustos personales.

Nuestras opiniones pueden tener distintos grados de subjetividad e incertidumbre. En un extremo, sobre gustos personales (¿cual es el color más bonito?) no tiene sentido argumentar pues son completamente subjetivos y todos tienen derecho a su opinión antojadiza. En el otro extremo están opiniones legales o científicas, para las que hay un marco estricto y tan objetivo como es posible, y solo una opinión experta y acotada tiene sentido. Entremedio de estos dos límites viven nuestras opiniones sobre política y sociedad, algunas más válidas que otras, dependiendo de su coherencia, nivel de objetividad y otras cualidades.

En un debate público no hay lugar para gustos personales ni verdades científicas. No tiene sentido someter a debate ni plebiscito el valor de 1+1 o el color mas bello. En el debate público no corresponde sostener un juicio sobre la realidad que no requiere argumentación. Si bien usted podrá tener derecho a manifestar su gusto por un sistema que beneficie al individuo sobre el colectivo (o al revés), en la esfera pública usted no puede asumir que un sistema (individualista o no) es objetivamente mejor sin entregar un fundamento coherente. No tiene sentido tomar seriamente argumentos a medias, u opiniones personales disfrazadas de argumentos, y por ende no corresponde otorgar tribuna a berrinches mal articulados.

Por ejemplo, cuando el o la economista de turno advierte que de subir el sueldo minimo aumentara el desempleo, sus palabras no explican nada pues no dicen cuánto subirá el desempleo, ni en qué rangos es aceptable intercambiar un mejor sueldo por más desempleo. Si la tendencia es cierta, queremos ver la evidencia que lo demuestra, pero aun así el argumento es un argumento a medias pues no informa sobre cual es el balance ideal entre empleo y sueldos. ¿Queremos realmente generar más empleos si estos empleos condenan a los trabajadores a una vida de miseria?

Otro ejemplo, Doña Teresa Marinovic ”argumenta”, a medias, que la desigualdad es deseable pues es consecuencia de las diferencias en esfuerzo y talento, y porque la caridad por parte del estado es mala. Pero sus argumentos, de hecho, no explican nada. Marinovic construye su argumento ignorando el nivel abismante de desigualdad y trata de forzar una dicotomía al argumentar que o somos todos iguales en la pobreza o tenemos que tolerar unos niveles de desigualdad morbosos. La premisa es que la gente más capacitada, que ha invertido su tiempo en educación, o que hace mas esfuerzo merecen ganar mas que los que los demás. Asumiendo la premisa como verdadera (aunque es discutible), esta no nos informa cuánto más debe ganar los unos por sobre los otros. ¿Hay alguien dispuesto a sostener que hay gente que se esfuerza 30, 50, 100 veces más que los demás? ¿Sera que sus 5 o 10 años invertidos en estudios justifican que gane en un año lo que un obrero gana en toda su vida?

Su argumento se derrumba fácilmente y es explicable por el hecho de que Marinovic asume su personaje de conservadora a ultranza para llenar el nicho “intelectual” de lectores Opus Dei. Como muchos otros, ella lo hace por motivos de mercadeo, sabiendo que su opinión no es un argumento, solo una propaganda para la cual hay un consumidor. Sus columnas cumplen el mismo rol que una paleta publicitaria, no explica por qué o cómo un producto es mejor que el otro, solo posiciona la imagen.

Ejemplos hay cientos, pasando por la teoría del empate en que un mal justifica otro, o los berrinches de apoyo incondicional al carácter del pedófilo de turno. Ya hemos tenido suficiente de iluminaciones divinas. Es tiempo de madurar el nivel de la discusión, manejar la evidencia, aprender de la dialéctica e incorporar los rudimentos del pensamiento crítico en el análisis cotidiano. Es necesario aprender a identificar las ilusiones presentes en el discurso publico, esas prestidigitaciones que aparentan ser un argumento, pero que se disuelven en el aire al tocarlas.

Una mejor condición de debate es necesaria, pero lamentablemente no es suficiente. El conservadurismo contra el que hay que luchar, por definición, es la oposición al cambio. Ser conservador implica la decisión de ignorar el avance en el entendimiento y las consecuencias de la nueva evidencia. El pensamiento mágico, común en los conservadores, le hace pensar que su moral es absoluta. Sus ideas obsoletas del libre albedrío los llevan al absurdos como por ejemplo pensar que pobres y los criminales lo son por opción. Su lógica revanchista de un ojo por ojo, en una ley de la selva para los extraños y ultra-proteccionismo con los propios no permite construir comunidad amplia, solo una excluyente a costa del grupo excluido para el provecho propio.

Sin embargo, por muy absurda que nos parezca la ideología conservadora, el debate no se puede ganar ridiculizando al oponente, sino entendiendo su punto de vista para luego hacer evidente la falsedad de sus premisas o la falla en la lógica. Es labor de todos desnudar por completo los argumentos de mala calidad que justifican el estado actual de las cosas, denunciar la propaganda y aborrecer los berrinches. Es nuestro rol exigir un debate de calidad, exigir evidencia y coherencia.

Monday, September 10, 2012

¿A quien representa el congreso de Chile?



Cada vez que se hace pública una encuestas de opinión en Chile, el foco de atención se centra en los cambios en el nivel de aprobación del presidente, ministros y presidenciables, cada uno afectado por las circunstancias de las últimas semanas, su visibilidad en los medios y otros factores. Resulta muy interesante y de gran relevancia ver como el manejo de los medios ha afectado mes a mes la opinión pública sobre cada personajes político en particular. Interesante, pero a mi juicio no lo más sorprendente si lo comparamos con la tendencia a largo plazo de la opinión pública sobre el funcionamiento de nuestro sistema politico. En las dos últimas páginas de la encuesta Adimark de Agosto 2012 uno puede ver la tendencia más fuerte e inequívoca de todas, el deterioro de la percepción de la labor del congreso. Las preguntas son:

  • “Independiente de su posición política, ¿Usted aprueba o desaprueba cómo la Cámara de Diputados están desarrollando su labor?”
  • “Independiente de su posición política, ¿Usted aprueba o desaprueba cómo el Senado está desarrollando su labor?”


Desde el año 2010 ambas preguntas tienen la misma tendencia (con una correlación 0.989) así es que resulta sensato analizar la desaprobación del congreso como un todo, promediando los resultados de las preguntas sobre el Senado y la Cámara de Diputados. Como se puede ver claramente en el gráfico, por sobre las variaciones mensuales debido a la contingencia político-mediática, en promedio la desaprobación ha aumentado sistemáticamente con una taza de mas de un punto por mes. Cuando a mediados de 2010 sólo un 40% de la población desaprobaba la acción del congreso a mediados de 2012 más del 70% desaprueba.  La desaprobación hoy es de 77% y si la tendencia sigue inalterada, el año 2013 terminará con un congreso rechazado por más de un 90% de los ciudadanos que supuestamente representa.
Cabe preguntarse: ¿Cuál es la legitimidad de una ley promulgada por un ente con un rechazo prácticamente universal?


El gráfico muestra un crecimiento lineal de la desaprobación creciendo de un 40% a mediados de 2010 a un 75% a mediados de 2012
El nivel de desaprobación del congreso crece de manera lineal 1.2 puntos porcentuales por mes. En la actualidad supera el 77% y si esta tendencia no cambia, en un año mas la desaprobación sera prácticamente universal.



Saturday, September 08, 2012

Creacionismo en la U. de Chile

En carta al director en El Mercurio del día sábado, Manfred Svensson del Instituto de Filosofía de la Universidad de los Andes responde [2] a la crítica de Marta Alfonso y Claudio Gómez [1] con respecto a difundir las ideas de “Diseño Inteligente” (DI) en el contexto de una universidad laica, particularmente en la Facultad de Ciencias Químicas y Farmacéuticas de la Universidad de Chile [3]. Svensson se pregunta si el estudiante de una disciplina científica en Chile está preparado para discernir el carácter mágico de la hipótesis del DI, y sobre el valor de entender los límites de diversas disciplinas. Luego concluye que es innecesario llamar a “tomar medidas contra los que cruzan los límites de sus respectivos departamentos académicos” en referencia a aquellos que promueven DI en las aulas de ciencias.

La preocupación original de los Doctores Alfonso y Gómez es bien fundada. DI surge en EEUU como un intento de introducir ilegalmente el creacionismo en las escuelas públicas disfrazado de teoría científica alternativa a la Teoría de Evolución por Selección Natural (TESN) de Darwin y Wallace. TESN es tan robusta o controversial como lo es la teoría de la gravedad, y ha resistido más de 150 años de escrutinio, emergiendo fortalecida con cada nueva unidad de evidencia, primero en base a fósiles y taxonomía y luego reafirmada con la teoría genética tras el descubrimiento del ADN. Por el contrario, DI no se basa en evidencia sino en atribuir carácter divino a los pocos rincones donde la ciencia aún no ha completado el rompecabezas del conocimiento. La hipótesis de DI fue refutada científicamente en un juicio federal en los EEUU por el distrito educacional de Dover, en donde la corte decidió que DI es una forma de religión y no es ciencia, y en consecuencia es ilegal su enseñanza en escuelas públicas. En la actualidad DI es sostenido solamente por quienes adaptan la evidencia científica a nociones preconcebidas y sesgadas.

Una diferencia fundamental entre DI y la teoría de la evolución, es que como cualquier buena teoría científica, la segunda es capaz de generar nuevas ideas sustentables empíricamente. TESN (con el uso de la genómica moderna) es una fuente constante de hipótesis demostrables experimentalmente y con consecuencias prácticas, como por ejemplo para el diagnóstico y tratamiento de enfermedades. Dos ejemplos emblemáticos de descubrimientos basado en predicciones evolutivas son:
Primero, teoría evolutiva predice que la transición de la vida aquatica a la terrestre implicaría un nuevo set de adaptaciones que no existían en peces. Si la relación de descendencia entre peces y animales terrestres fuese cierta, sería esperable encontrar evidencia de un organismo que haya vivido en en una época determinada y con características adaptativas para vivir en ambos ambientes. Esta predicción ha sido comprobada por el descubrimiento de la cabeza y el esqueleto interno de Tiktaalik roseae, el 16 de octubre de 2008 y reportado en la revista Nature.

Un segundo ejemplo, más cercano a la evolución humana, es la fusión del segundo cromosoma humano. La evidencia genética demuestra que el segundo cromosoma humano contiene secuencias idénticas a dos cromosomas encontrados en chimpancés, gorilas y orangutanes, además de vestigios genéticos de haberse fusionado a lo largo de toda su estructura.

Hasta el momento la teoría de DI no ha postulado ninguna predicción comprobable, que ciertamente la transformaría en una rama legítima de investigación. Uno de los argumentos de DI es que la evidencia que actualmente respalda la TESN es incompleta. Donde hoy no existe una explicación completa, los proponentes de DI ven una “complejidad irreducible” a la que se le asigna un “diseñador”. La analogía que usan es la del mecanismo del reloj, donde cada una de sus piezas ha sido diseñada para trabajar coordinadamente. Este argumento asume que un ensamblaje al azar, que genere un reloj funcional, es inverosímil. Este argumento falla. Por cada ejemplo de complejidad argumentado por los creacionistas, existen ejemplos en que los mismos componentes tienen funciones más simples en otro contexto, lo que explica el surgimiento gradual de cada pieza. El ejemplo más ilustrativo es el del flagelo bacteriano, existe evidencia de que cada componente de esta estructura compleja también forma parte de otras estructuras más simples, como la aguja de transferencia genética [4].

Para responder la pregunta planteada por Svensson, de la misma manera que el espectador en una función de magia no está preparado para descubrir el fundamento de una ilusión, en el contexto de un seminario en una facultad de ciencias, el estudiante de ciencias no está necesariamente preparado para discernir un montaje bien orquestado en un área que le es ajena.

Concordamos definitivamente con Alfonso y Gómez en qué se deben tomar medidas para que los diferentes puntos de vista encuentren una tribuna digna de sus méritos en vez de ser dignas de un espectáculo ilusionista o una campaña de marketing. En este caso en particular, DI no tiene los méritos necesarios para ser difundida por una facultad de Ciencias. Instituciones que aspiran a los más altos estándares intelectuales, como la Universidad de Chile, deben cuidarse de no aparecer respaldando charlatanería ni superstición y deben velar porque sus estudiantes adquieran no sólo una mecánica profesional sino también las herramientas de pensamiento crítico que permiten distinguir el mérito de una buena explicación y la perversidad de un engaño bien diseñado. El riesgo de cruzar los límites de los respectivos departamentos académicos es que todos somos vulnerables a una ilusión, y conscientes de nuestras limitaciones deberíamos protegernos y evitar que se nos venda literatura por ciencia, así como quien dice, gato por liebre.

Algunos pueden argumentar que las teorías científicas se defienden por sí solas, que hay que escuchar al ignorante opinar de aquello que ignora. La difusión de la ciencia es un tema claramente pobre en nuestro país, y este evento es una innecesaria instancia de confusión entre una disciplina moderna, de activa expansión y continua fuente de nuevos hallazgos, y una teoría que no ha hecho ningún descubrimiento ni proposición que nos permita avanzar. El mundo natural nos ofrece innumerables paradojas y desafíos en los que un debate público sería enriquecedor, (ej. teoría de cuerdas, neurociencia y conciencia, calentamiento global, etc), este tipo de intercambio sólo puede favorecer al DI bajo la premisa de que toda publicidad, es buena publicidad y por el contrario sólo puede dañar la imagen de la más antigua y prestigiosa casa de estudios de nuestro país.


Dr. Rodolfo I Hermans
Investigador
London Centre for Nanotechnology
University College London

Dr. Daniel Basilio
Investigador
Weill Cornell Medical College
Cornell University, USA

Profesor Roberto Araya, PhD.
Assistant Professor
Department of Physiology
Faculty of Medicine
University of Montreal


[1] http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2012/09/07/creacionismo-en-la-u-de-chile.asp
[2] http://blogs.elmercurio.com/columnasycartas/2012/09/08/creacionismo-en-la-u-de-chile-1.asp
[3] http://www.uchile.cl/agenda/84063/el-origen-de-las-especies-en-la-tierra-evolucion-o-dis-inteligente
[4] http://www.nature.com/nrmicro/journal/v4/n10/full/nrmicro1493.html

Thursday, October 14, 2010

Scientific naturalism makes me feel good.

Science doesn't have a definition written on unbreakable stone, but is whatever seems to be the best possible attempt to define an objective and verifiable truth. I don't see why you would want to resign yourself to anything but the best possible attempt to understand the world. Knowing that consciousness is modulated by physiological conditions, religious experiences can be triggered in the lab, knowing that we are biased by nature and our brain plays illusions on us all the time; I am sceptical to revelations or other forms of personal truths. Because my brain is so evidently imperfect, and to avoid deluding myself, is that I prefer simple explanations based on shareable, verifiable and self-consistent evidence. If I were to be religious, which of the arbitrary beliefs should I choose? Will the gods be worth my veneration? Will I be worth their concern? I reject that speculative path with confidence. I am better off admitting ignorance most of the time, and when lucky embracing good explanations that do not require supernatural storytelling or blind faith. I have grown out of the myths and I can give testimony that it feels good to live a godless and wonderful world.